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Samaná: el paraíso dominicano de playas solitarias y ballenas


¿Por qué la belleza natural de Samaná es superior al del resto de destinos de sol y playa de la República Dominicana? Hay una explicación: durante décadas este fue uno de los lugares más inaccesibles del país, y hoy se brinda ante nosotros en todo su esplendor, un paraíso para disfrutarlo con calma.

Aquí la naturaleza se ha conservado intacta y luce hoy con todo su esplendor. Samaná nos seduce con sus aguas cristalinas y sus tesoros naturales. El mayor de todos: las ballenas jorobadas que se acercan a la costa para dejarse ver y fascinar a los turistas.

Aunque Samaná se ha librado de las garras del turismo masificado, es posible encontrar allí hoteles de lujo y otras opciones de alojamiento, todas ellos situadas en las poblaciones que rodean el Parque Nacional de los Haitises, la ubicación perfecta para lanzarse a la aventura de descubrir este enclave caribeño.

En el interior de la selva nos aguardan maravillas como el Salto del Limón (en la imagen de abajo) una espectacular cascada rodeada de grandes árboles, pero es en la costa donde se concentran los mayores atractivos de Samaná: las playas vírgenes y los barcos que durante los meses de invierno zarpan a diario desde los muelles del puerto de Santa Bárbara de Samaná para disfrutar de la observación de la ballena jorobada. Encontrarse tan cerca de estos animales es una experiencia inolvidable.


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